Carta a Salud Hernandez

Rafael-EscalonaSeñora
SALUD HERNANDEZ MORA
ESCRIBIDORA
Diario EL TIEMPO
Bogotá

Se equivoca Usted si piensa que con sus rabiosos ladridos va a causarle daño a la memoria de Rafael Escalona Martínez. 

En la edición de El Tiempo del pasado 27 Enero tuvo usted la mala leche de enfilar sus baterías contra Escalona, cosa que no es la primera vez que ocurre. Pareciera que a usted la causara escozor el hecho de no haberle parido un hijo al maestro, lo cual sí habría sido una mácula para la familia Escalona. O es que usted odia a los vallenatos y todo lo que tenga que ver con esta tierra?

Hemos observado que luego de la desaparición física de Rafael Escalona, cronistas, “escribidores” y críticos de su vida, la han tomado en su contra, especialmente aquellos homofóbicos que en vida de Rafael jamás habrían tenido el valor de vomitar en su cara, bilis y envidia, como usted lo hace.

Escalona, por si lo ignoraba, es ícono de la vallenatía, ícono de la composición vallenata, que a diferencia de otros chambones, que no fueron capaces de enaltecer a su patria y huyeron como ratas, logró poner a Valledupar y a la Provincia de Padilla en el Mapamundi y quedarse allí para siempre, en la historia de su tierra, en el alma, el recuerdo y el cariño de su gente Caribe 

Estoy seguro de que a Escalona le importaría un reverendo carajo la opinión que sobre su vida tuvieran los peninsulares. Y esto es así porque son ustedes los menos autorizados para cuestionar a quienes en esta tierra, en Antioquia o en otras regiones del país engendraron 29 o 50 o 100 hijos, que los hay, con el querer de sus parejas. Esa caterva de delincuentes, que llegaron con Colón, entre ellos muchos de los curas españoles, sus paisanos, no hicieron cosas diferente prevalidos de sus mosquetes, sus sotanas y un crucifijo, que asaltar sexualmente y preñar a cuanta indígena caía en sus garras. Luego durante la colonia, las víctimas siguieron siendo las indígenas, pero también preñaron a las hijas y esposas de los americanos. En Valledupar existen muchas familias dentro de las cuales hay un bisabuelo que era un cura español, como las hay en toda América. Violadores fornicantes con una sotana arrollada a la cintura y un crucifijo en la mano. Vagabundos, españoles, aprovechadores de la ignorancia y la sumisión de indígenas en guayuco y de pobres mujeres temerosas del Dios que estos bandidos decían representar.

Era a ellos a quienes tendrían que haber capado al tramojo, porque además de violadores fornicantes, fueron como Garavito, homicidas, que con sus caballos, sus armas y su sífilis diezmaron la población indígena de América. ¡Qué belleza, que ejemplo!

No se equivoque señora. Nuestros valores y nuestra familia se respetan. A Escalona lo inmortalizó su obra musical, su talante de caballero, sus 29 hijos y sus amigos como García Márquez, Grau, López Michelsen, Belisario, Uribe, Nereo, Gossain, Valencia, Jaime Molina Darío y el Turco, Colás Guerra y, por supuesto, sus amores.

Escalona es Escalona, siempre será Escalona, siempre será el Más Grande. Aunque le pese la cobarde envidia

FRANKLIN DURAN ESCALONA
C.C. Nº 12.709.268 de Valledupar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s